Somos gente de mar de Santa Pola. Aquí el mar no es un paisaje: es el oficio, la mesa y la forma de vivir de nuestras familias desde hace más de cincuenta años.
Marineros de toda la vida
En Santa Pola el día empieza antes que el sol. A las cinco de la mañana el Nuevo Magú suelta amarras y pone rumbo a la bahía. Al timón va Joaquín.
Joaquín aprendió el oficio de niño, en los veranos que pasaba en el barco con su padre. Llegó a empezar la universidad, pero con veinte años eligió el mar.
Su padre faenaba en Santa Pola desde los años setenta. Uno de sus barcos, el Esteban González, sigue hoy en el puerto convertido en barco museo: lo donó al pueblo. Hoy la familia tiene dos barcos de arrastre. Joaquín es el patrón de uno y su hermano, del otro.
Conocer el mar
Quien ha pasado la vida en un barco sabe cosas que no vienen en ningún libro. Sabe qué pescado da cada época del año, cuál tiene más sabor y cuál no merece la pena. Sabe que el mar no se fuerza y que lo bueno lleva su tiempo.
Esa forma de mirar el pescado es la que llevamos a cada uno de nuestros productos.
Ángela
Ángela también es de Santa Pola. Su abuelo y su padre fueron marineros. De pequeña, su padre trabajaba en el barco del que años después sería su suegro, y un día se la llevaron a pescar con ellos. De aquel día en el mar todavía se acuerda.
Hoy está al frente de Punta Aljibe. Si le preguntas qué es para ella, no se lo piensa: «Mi mayor proyecto». Lo que más le importa es que no se pierda la esencia de Santa Pola, sobre todo en el caldo de caldero.
Las recetas de Santa Pola
El caldero nació en las barcas. Los marineros cocinaban a bordo con el pescado pequeño de la bahía, el que no iba al mercado, y con él hacían un caldo y un arroz que hoy son el plato de nuestro pueblo.
En casa de Ángela y Joaquín sigue siendo el plato que más se pide. Y es la tradición que seguimos en Punta Aljibe: nuestro caldo de caldero, nuestra salmorreta y nuestro extracto de gamba roja se elaboran con las recetas tradicionales de Santa Pola, sin atajos.
Artesanía y cariño
No sabemos hacer las cosas de otra manera. Elaboramos de forma artesanal y sin prisa, en nuestro obrador de Santa Pola, con el cuidado de quien prepara la comida para los suyos. Nuestra cocinera lo resume mejor que nadie: «Cariño, amor y saber preparar».
Si quieres ver cómo lo hacemos paso a paso, te lo contamos en Así hacemos nuestros caldos.
De Santa Pola a tu mesa
Durante años, para comer un caldero como el de aquí había que venir a Santa Pola. Ahora queremos que llegue a tu casa, estés donde estés: enviamos a toda España y a varios países de Europa.
Lo que buscamos es sencillo: «Que cuando veas el caldo pienses en Santa Pola y en sus calderos».